Aterricé en el mundo de la traducción hace ahora cinco años. Venía de un periplo bastante arduo por el Periodismo, que sin ser de Guerra, me tuvo dando tiros durante algún tiempo. La editorial me dijo que como era nueva en esto de la traducción, tendría que empezar por los libros románticos, que eran más fáciles y me darían la experiencia suficiente para pasar después a la literatura de verdad.

Yo les dije que a mí lo que de verdad me gustaba era la literatura de viajes, y la infantil y juvenil. Que no había leído una novela rosa en mi vida y que me consideraba además una ecofeminista seguidora de Vandana Shiva. Pero ya se sabe que mi generación no es muy dada a morir por sus ideales. Acepté el trabajo y me puse a investigar qué era lo que se había escrito sobre el tema a partir de Corín Tellado.

Corín Tellado

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